Platos – especias
DE CUANDO LAS ESPECIAS VALIAN MAS QUE EL ORO
Sobre la alfombra mágica de mi imaginación me traslado a épocas remotas y me descubro contemplando extensas caravanas de camellos con sus lomos cargados de grandes y pesadas alforjas. Allá van, los mercaderes y sus custodias, cruzando inmensos desiertos, donde se han ido borrando, arrastradas por los vientos, las huellas dejadas por los fatigados viajeros que a pie, se atreven a cruzarlos. Fueron aquellos esforzados caminantes los cofundadores del comercio internacional, puesto que con su sacrificio y experiencia sostenida trazaron las rutas que asociaron mutualmente a los países productores de las mas caras y exquisitas especias.
Veo a las caravanas negociando o intercambiando productos tales como la seda y los perfumes, a la par que disfrutando de llegar para la hora del descanso, de la buena mesa y diversión. Más todavía, huelo las esencias de las variadas especias en los mercados, con su mezcla de aromas y colores, de los deliciosos frutos: dátiles, damascos, pistachos, higos, sésamo y la pasta de tamarindo.
Puedo oír, desde lejos, la música árabe, a las odaliscas danzando tras sus velos de colores, mezclado con el perfumado humo de las pipas de agua- narguile-. Todo esto se aplica armoniosamente a la cultura milenaria y tan misteriosa de los árabes. Vamos mas allá, a Bagdad, que fue residencia del Califato todopoderoso que en su tiempo defendía con fuerza, la civilización y cultura árabe musulmana, a Persia que fue el gran nudo comercial de Medio Oriente y a la China milenaria.
La Historia revela que otrora las especias constituían gran porción del negocio original en el mundo, quedando documentado, que con un kilo de azafrán o dos de jenjibre, se adquiría una vaca. De esta suerte, serían las primeras monedas de cambio.
Nótese que “Los Reyes Magos”, al nacer Jesús, ofrendaron mirra, incienso, benjuí y especias, Las especias valían más que el oro, pero el correr del tiempo hizo que las especias hicieran su “debut” en la cocina, así como en la perfumería, farmacología, cosmética, rituales religiosos, como también en la técnica de embalsamar los cadáveres para preservarlos en los tiempos de los faraones.
Si mi imaginación levantó vuelo, como en una alfombra mágica con rumbo al Oriente Milenario, más allá de Bagdad, regresemos ahora a lo que llamaría la realidad del mundo actual, a nuestro Occidente donde se multiplican los alimentos que se realzan con especias , hierbas y sabores, a tono con las características y tradiciones de diversos países, regiones y “modus vivendi”.
